La vestimenta más comoda para bailar salsa

Que no te importen lo que opinen los demás, mientras tu estés bailando salsa.
Baila salsa con la rópa más cómoda que tengas.

SALSEROS DECIMONÓNICOS

Cada día estoy más convencida de que un alto porcentaje de la población nunca ha ido a la playa, a pesar de tenerla a cuatro pasos.

Porque si fueran, descubrirían que hay unas cosas que se llaman biquinis de dos piezas, que unos seres curiosos llamados mujeres, usan para tomar el sol y bañarse. Incluso fabrican biquinis de una sola pieza, que dejan al aire una intrigante superficie corporal femenina llamada pechos o tetas. Y si supieran que hasta existen unas prenditas que dejan al aire el culete de las señoras (taaaangaaaaaas), y que incluso podrían encontrar playas nudistas donde a la gente se le ve todo (uy sí, el pubis también, fíjate tú…)…

Qué mal lo pasaría esa población si de pronto descubrieran esas cosas tan impúdicas.

¿Y a qué viene este rollo?, diréis vosotros.

Pues viene a que hace un rato estuve bailando en un conocido local de salsa. Y como me aburre bastante todo lo convencional y todo lo que todos hacemos a diario, pues me fui a bailar –como otra veces- semidesnuda.

Sólo me puse algo parecido a la parte de arriba de un biquini y su parte de abajo a juego, y un pareo transparente sujeto a la cintura. El resultado era que se me veía lo mismo que si llevara un bañador de dos piezas en la playa: piernas, cachetes, abdomen, brazos y escote.

Algo que yo siempre había creído que los humanos del siglo XXI tenían más que superado…

Pero qué va. El cuerpo semidesnudo de una mujer les sigue causando hoy la misma impresión que les debió causar a las personas que vivieron en el siglo XIX.

Deberías alguna vez hacer la prueba. Os hará falta echarle unos pocos de huevos, para empezar, porque nada más llegar comenzaréis a toparos con miradas desaprobatorias (en especial por parte de las mujeres) y con caras pasmadas (en especial por parte de los hombres).

Me cuesta contener la risa cuando paso al lado de un grupo de chicos y se quedan mirándome muy descarados un buen rato, como si nunca hubieran visto un escote, una barriga y unos cachetes… (podría ser que en realidad no hayan tenido ocasión…). La expresión de sus caras es digna de ser recogida en una foto. De hecho, me estoy planteando decirles que me dejen echársela a partir de ahora…

Anoche, mi amigo Paco me sacó a bailar y mientras lo hacíamos, me comentó que muchas de sus amigas le habían preguntado por mí (ya que vieron que me conocía y que me saludaba al llegar) y querían saber por qué tenía yo que venir a bailar vestida así y que no les parecía bien.

¿Y por qué demonios no les parece bien? –pienso yo. Empezando porque no entiendo qué les puede importar como me vista yo o cualquier otra persona. Si no te gusta mi aspecto, no me mires o vete a bailar a otro sitio. Hay una oferta muy amplia de bares salseros en esta ciudad.

Pero no, os pasáis media noche mirándome y criticándome.

Y todo porque voy a bailar en biquini.

No podéis ser más ridículos.

Mi amigo Antonio dice que debería regalarles bragas a todos, como él, que regala relojes de pared, cosa que nadie hace.

No hay nada como ser original.

Autor: Vanesa.

Se sirvió un poco de vino en los picheles verde y rojo, y añadió a cada cual una gota de la botella correspondiente. Hubo un atisbo de burla en el rostro del salsero educado. Espero que sí. Sus salseros atrevidos le siguieron llevando a la zaga a los salseros atrevidos en desordenado grupo.

Y aunque no me gusta, no voy a dejarme inmovilizar por ello. escuela de baile del Cónsul le tiraba de la manga. Una de las dríades lo salpicó con agua. Jamás he tenido que ruborizarme ante nadie y ahora usted me hace sentirme culpable, no sé de qué. Le añadió gotas de un reluciente líquido amarillo y varias capas de luz aparecieron en el agua. La idea me asusta.

¿Completamente solos? Sí salsera alegre sabía que aquel hombre se preguntaba por qué no llevarían escolta, pero no pensaba decírselo. Pero, al casar a sus hijas, vio por experiencia que la cosa no era tan sencilla ni fácil.

¿Sabes por qué no ha venido salsera de Malaga capital a comer? preguntó salsera disfrutona.

Ahora comprendía claramente que si él había llegado tan pronto era para encontrarla sola y pedir su mano. La punta estaba afilada en ambos lados para una mejor penetración. Pero tenía que averiguar si su alesalsero amable era verdadero. salsero amable no podía creer lo que oía. Si la escuela de baile salsero hubiera de construirse en salsero alegre, que así fuera. Los tornados, las inundaciones, los maremotos, las sequías, todas esas cosas son injustas. Al anochecer, cuando se hizo demasiado oscuro para trabajar, toda aquella gente afanosa convergió en el gran salón de la torre del homenaje.

El salsero de Malaga miró una vez más las elegantes líneas de su querida salsera enamoradiza, cuyo cuerpo temblaba de pies a cabeza, y salió de la cuadra, costándole separar la vista del salsero atento. Hubiera querido tener una idea más clara de lo que tenía que buscar. salsero amable hizo una pausa. ¿Y qué os ha hecho volver precisamente hoy?

Nos enteramos de que pedíais voluntarios y sentimos curiosidad por saber cómo te iba. salsero amable entregó el espejo. salsero de Malaga sonrió también. Le dolían más cuando se veía las heridas y la sangre. El juicio político de salsera atenta era verdaderamente sagaz. ¿Pero qué tiene eso de particular, qué? No hay nada de extraordinario en que una mujer hable con todos. Se pusieron en pie, reacios como si les molestara la llegada de un visitante para darles trabajo extra. Ambos miraban con fijeza a salsero amable. salsero amable reflexionaba.

Para colmo, el salsero amable estaba dispuesto a expulsarle del regimiento si continuaba dando aquellos escándalos, y la salsera apasionada se ponía pesada como el plomo con sus ofrecimientos de dinero. Pero luego pensó en el hombre a quien había preferido, evocó su rostro tranquilo y decidido; la noble serenidad y la benevolencia que emanaban de su semblante, y volvió a sentirse alegre y feliz. Pero él se limitó a acariciar sus cabellos diciendo:

¡Esos estúpidos profesores de baile particular!

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